sábado, 21 de julio de 2012

Julie comienza en Julio


Hace poco menos de un mes fue cuando fuimos con mi amiga a buscar a Julie a Buenos Aires. Julie venía de Rusia, la conocíamos solo por Skype, y llegaba un día miércoles después de un reparador vuelo de 24 horas, con un escaso español, un buen inglés, regalos para todos, pinta de actriz y un cuestionable sistema inmunológico, casi inexplicable viniendo de alguien de tan gélido país.

El plan era el siguiente: Estaríamos una semana en Buenos Aires con Julie, para luego volver todos a Chilito, y donde nos dividiríamos el tiempo en que la hospedaríamos, una semana por medio, y saldríamos a todos lados y le mostraríamos todo el hermoso e incomprendido Santiago. Después yo me iría a mi Puerto Montt, Julie volvería a Buenos Aires y de ahí volaría a Rusia. Fin.

Ese era el plan original. Esto es lo que realmente pasó: Julie pasó la semana con nosotros en Buenos Aires, pero no volvimos juntos, sino que se quedó unos días mas. Nunca entendí bien porqué. Cuando volvió el domingo la fui a buscar yo, ya que mi amiga ya había partido a Atacama por una semana, así que me tocó a mi primero alojarla en mi casa. Y ahí es donde cambió radicalmente el plan original: Nunca salió de mi casa. Conoció a mi mamá, mi abuela, mi abuelo, mi primo y se hizo amiga de mi hermana. Me presentó lo mejor del cine ruso, a Leonid Gaidai, a Yuri Nikulin, a Vera Alentova, a Andrey Myagkov y a Liya Akhedzhakova, y con ellos nos dábamos largas maratones (son largas las películas en general, por lo menos las que vi, y muchas se dividen en dos partes). Además de esto me iba haciendo comentarios mientras las veíamos acerca de los chistes que no entendía por ser sudaca y no ruso, el impacto de las películas en su cultura y lo parecidas a la vida real que eran. Perfeccioné mis dotes de chef amateur tratando de lucirme con despampanantes y deliciosos platos (soy humilde) y de enfermero, ya que ha pasado bien enferma, misma razón por la que hemos salido poco en realidad. Y así ha sido mi vida con Julie, por dos soviéticas y en extremo agradables semanas ya, y que pronto se convertirán en tres, ya que me la llevo a Puerto Montt.

Jamás me iba a imaginar que iba a tener a una huésped de tan lejos en mi casa, y la experiencia ha sido demasiado buena, lo que hace todo mas surrealista de lo que en sí es! Y ya me gané un lugar donde quedarme cuando tenga dinero (ya sea trabajando, robando un banco o arrendando mi vientre) y viaje a Rusia. Bien por mi.

Continuará.

привет!!!

(Me demoré en subir otra entrada, pero por lo menos lo he seguido haciendo. Vamos constancia!)

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